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¡Ayuda! Tengo un Joven Demasiado “Independiente”

La etapa de la adolescencia es complicada — muy complicada. Es tan complicada que el mismo joven no entiende que es lo que está pasando con su cuerpo, con su mente, con su ser y crea una confusión total. Esta confusion afecta también a su familia.

Durante la adolescencia, el joven busca ser independiente, tomando más deicisiones que no parecen correponder con lo que quieren los padres. Las reacciones varían, pero lo que predomina es que los padres empiezan a sentir al joven distante. Empiezan a preguntar si el joven hizo algo malo y lo está tratando de ocultar.

Después de un tiempo, los padres también se confunden y buscan dentro de ellos mismos al preguntar, “¿Hice algo malo? ¿Dije algo malo?” Y así se va el tiempo, buscando una razón por la cual el joven está pasando por esta etapa en vez de darse cuenta que es parte de la vida, aceptarlo y solo manejarlo con el mayor amor posible.

Este deseo por la independencia usualmente es solo una oportunidad más para fortalecer la comunicación. Aqui les presentamos con unas ideas para responder a y comunicarse con los jóvenes “independientes”:

Cuando dice, “Quiero hacer mi propio camino”

Usualmente, cuando el hijo/a empieza a revelarse es porque necesita más atención y más amor por parte de los padres. Cuando los hijos crecen y entran en la adolescencia, no solo luchan con sus cambios hormonales, sino también con su propia identidad. Aquí es donde los padres, con su experiencia, pueden ayudar al joven.

Cuando los hijos son niños, siempre quieren imitar a sus padres. Cuando llegan a la adolescencia, quieren hacer todo lo opuesto a lo que hacen los padres. Esto no es porque de repente han dejado de amar a sus padres y ya no quieren hacer lo que los padres hacen. No. Esto es simplemente porque buscan hacer sus propias cosas.

Si su hijo/a esta buscando hacer sus propias cosas y perseguir sus propios sueños, ¡ayúdele a hacerlo! Envuélvase es este proceso de manera positiva: sea parte de la formación de su hijo/a. No porque decida hacer algo completamente nuevo y parezca que no va con la forma de vivir o pensar de la familia, lo tome como que cometió un error de madre o padre, ni empiece a martirizarse al tratar de encontrar de dónde sacaría esas nuevas ideas.

Es importante reconocer que una de las responsabilidades de los padres es comprender la necesidad de los hijos, y, en especial, reconocer que esas cambian durante su crecimiento. Uno de los errores que cometen los padres a menudo es el creer que cómo el joven quiere buscar hacer sus propias cosas, debe hacerlo en la misma línea que piensan los padres. La mayor parte del tiempo no es así. Olvidamos que este joven es por lo menos una generación o a veces dos generaciones distintas a la de los padres. Y tan solo por esta razón, no debemos de esperar que quieran o piensen hacer lo mismo que los padres.

Cuando dice, “Quiero estar mas tiempo solo”

Durante la adolescencia, todo joven busca pasar más tiempo solo, ya sea fuera de casa o en su propio cuarto. Llega un momento en su vida donde no quieren que nadie escuche de sus conversaciones o sepa lo que está haciendo. Cuando esto suceda, es recomendable darle al joven su espacio. Los padres deben aprovechar otros momentos para buscar compartir con el joven. Aunque sea difícil, hay que pasar más tiempo con ellos en ocasiones donde no se sienta tan forzado. Por ejemplo, puede buscar tiempo de calidad durante el desayuno o la cena, en camino a la escuela, o en otras ocasiones donde no se sienta muy forzado.

En estos momentos de convivio, es importante hacer preguntas a las cuales no se suficiente responder con un simple sí o no. Haga preguntas que requieran que su hijo/a tenga que describir alguna parte de su día a más grande detalle o que tenga que compartir su opinion sobre algo que halla escuchado en las noticias. Si las respuestas por parte del joven son cortas, puede hacer preguntas adicionales o darle seguimiento un poco más tarde.

También es critico buscar temas que sean de interés para el joven y así obtener su atención por una conversación más prolongada. Por ejemplo, sí al joven le gusta el futbol american o el tenis, y los padres no saben nada de alguno de estos deportes, es recomendable que investiguen sobre ellos. Así podrán entablar una conversación más profunda. Algo tan simple como saber cuál es la estrella del momento en el deporte favorito del joven le ayudará a tener una conversación más agradable.

En toda familia se puede encontrar un balance entre darle el espacio adecuado al joven sin dejarlo que se aleje demasiado o que llegue a estar completamente aislado. Intente varias estrategias para ver cual funciona mejor con su hijo/a.

Cuando dice, “Prefiero estar mas tiempo con mis amigos”

No importa en que parte del país se encuentren, o de que nacionalidad son — todo joven llega a una etapa en la cual hace todo lo posible para estar fuera de casa. En cuanto entran a la adolescencia, quieren caminar solos de la escuela a la casa y de paso pasar a visitar algún sitio con los amigos. Ya a media adolescencia, quieren asistir a fiestas y llegar tarde a casa. La oportunidad para los padres está en aprender a dar libertad a los hijos en las distintas etapas, pero sin que esta libertad sea desmesurada. En otras palabras, es necesario darles la libertad que los jovens buscan, a su tiempo, y con la distancia apropiada para poder rescatarlos a tiempo en caso de ser necesario.

Por ejemplo, si el joven pide permiso para regresar de la escuela caminando, es bueno preguntar (de manera amorosa, claro) por qué le gustaría hacer esto. La mayor parte del tiempo la respuesta a esta pregunta es inocente, y el joven no quiere hacer nada malo. Aunque la ansiedad consuma a los padres, hay que darle el permiso. Pero claro, hay que establecer ciertas reglas como que ruta va a tomar rumbo a casa, si va a ir acompañado de alguien, como se llama ese amigo con el que se va a acompañar, y a qué horas piensa que va a regresar a casa. Con esta simple, pero a veces difícil, decisión, el joven aprende lo que es la responsabilidad. Más importante aún es que esta decision le imparte al joven confianza en sí mismo. De la misma manera, el joven tampoco no pierde la confianza en sus padres, porque sus padres confían en él/ella.

Entre más oportunidades que le den al joven para desenvolverse independientemente, más oportunidades tienen para crecer. Claro, también tienen más oportunidades para cometer errores. Pero es mejor que los cometan mientras que todavia puedan contar con el apoyo de ustedes cómo papás y mientras las consecuencias son de bajo riesgo.

Una invitación

La adolescencia es una invitación más para los padres a crecer junto con sus hijos. Durante la adolescencia, podemos darles las últimas herramientas para que tengan una vida plena y feliz en su vida adulta.

Ahora, sí el joven está en una etapa de rebeldía avanzada, todos los consejos descritos anteriormente en este artículo pueden aplicar, la diferencia es que se tienen que hacer con más paciencia y más amor — y para esto se requiere más tiempo. Y, sobre todo, es importante no desesperarse. Tome cada momento como una oprtunidad pequeña y busque acercarse al joven poco a poco. Sí no invierte el tiempo hoy, digamos unos meses o unos años, puede pasar que tenga que invertir su vida entera cuidando de su hijo/a por no tomar las precauciones necesarias a tiempo. Cuando hay un nivel de rebeldía más alto, y se sospecha que el joven ha caído en alguna adicción, hay que buscar ayuda profesional inmediatamente.

La adolescencia es una etapa hermosa en el crecimiento de los hijos. Los padres deben aceptar con paciencia los cambios de esta etapa, y dar muchas muestras de amor al joven. Esto no quiere decir que no va a ver tropiezos, por supuesto que los habrá. Solo basta con ver hacia atrás a la adolescencia de los propios padres para darse cuenta. Pero también hay que reconocer la gran oportunindad que existe durante esta etapa para desarrollar el verdadero sentido de la responsabilidad. No todos los jovenes o padres son iguales, pero con mayor comunicación se puede apoyar al joven a ser más independiente y responsable.

About the Author

Carlos Espinoza

Carlos es un hombre muy optimista que le encuentra el lado positivo a cualquier circunstancia en la vida. Es casado por 32 años, con tres hijos y cuatro nietos. Carlos se mantiene activo en diferentes ministerios con la misión de acercar adolescentes y familias a Cristo. Tiene un par de años llevando el Evangelio a los centros de detención para adolescentes y mas de 10 años como catequista de padres de familia en su comunidad de San Diego.