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El Temor del Indocumentado

Hoy en día, muchas familias hispanas en los Estados Unidos viven con temor, mucho temor.

Este temor no solo les sucede a familias a las que no tienen documentos migratorios legales para estar en este país, sino también a sus familiares y amigos. Es doloroso ver sufrir a un familiar, amigo o conocido por la posibilidad de no volver a ver a un ser querido. Así es, esta posibilidad existe y sucede con más frecuencia de lo que pensamos. La separación de familias es una realidad — y seguramente algún familiar, amistad o conocido tuyo ha sufrido este tipo de separación forzada por las autoridades de inmigración de los Estados Unidos.

Algo que disfruto y me gusta mucho de este país es el orden. Este orden es gracias a que este país es un país de leyes, de leyes que se respetan. Es por esta razón que aquí en los Estados Unidos hay tantas oportunidades y gente de todas partes del mundo le gustaría mudarse a vivir aquí.

Pero, ¿qué se debe de hacer cuando este orden es una amenaza al bienestar de tu familia?

Es claro que la retórica que existe hoy en día por parte de las autoridades federales es para desmoralizar y atemorizar a los inmigrantes; también es una realidad que la mayoría del tiempo es solo eso, retórica, y que la mayoría de las leyes no han cambiado. Sin embargo, la retórica es impactante, y es importante reconocer cómo es que nos afecta a nosotros y a nuestras familias.

La lucha

Algo que admiro de la comunidad hispana, especialmente los que carecen de un estatus legal migratorio, es su tenacidad para salir adelante y al mismo tiempo, sacar adelante a su familia.

Por carecer de documentos de inmigración legal en este país, no obtienen las mismas oportunidades que un ciudadano o residente legal. Por esta razón, a la mayoría de estas personas solo les queda la opción de obtener trabajos de bajo salario, de medio tiempo y sin beneficios como seguro médico o plan de retiro. Por estas razones, no les queda más que trabajar en dos o hasta tres lugares el mismo día para poder darle lo mejor y sacar adelante a su familia. Esta manera diaria de salir adelante es digna de admirarse.

También, muchas de las familias que conozco sin documentación migratoria legal, llevan una vida casi normal a pesar de esta condición. Llevan a sus hijos a la escuela, trabajan, van de compras, al cine y demás; igual que el resto de la población. La realidad es que no hay manera de distinguir físicamente quién es legal y quien no lo es a simple vista.

La mayoría de la población hispana — sin importar si tienen documentación legal o no — siente que no puede hacer nada, que tiene las manos atadas, cuando piensa en la situación de inmigración de los E.E.U.U. A pesar del sufrimiento y la desesperación, sólo están al pendiente de los noticieros con la esperanza de que algo cambie.

La realidad es que si se puede hacer algo. Aquí siguen algunas sugerencias para tomar acción en estos tiempos, sin importar tu estatus migratorio:

Si tú o tu familia carece documentación:

Acude a un abogado: Por ejemplo, las familias que tienen muchos años en este país pueden ver a un abogado para saber si a través de alguno de los hijos o familiares pueden encontrar alguna ley que permita arreglar su situación migratoria. Catholic Charities USA cuenta con abogados de inmigración que revisan los casos de las persona o familias y proporcionan dirección sobre los siguientes pasos. Tienen oficinas en la mayoría de las ciudades principales Estadounidenses, y es fácil localizar la oficina más cercana utilizando su página de web.

Se honesto: Se que tambien en ocasiones algunas familias tratan de proteger a sus hijos manteniendo en secreto su situación migratoria en este país. Los invito a que si tu eres una de estas familias, hables con tus hijos lo más pronto posible de esto. Y por supuesto, el diálogo debe ser de acuerdo a la edad de los hijos. Conozco algunos jóvenes que se han enterado hasta que casi es tiempo de ir a la universidad, y es devastador. Este tipo de secretos hieren el bienestar de la familia.

Mantén la unión familiar: Yo también soy un inmigrante y lo digo con mucho orgullo. Cuando mi familia y yo llegamos a este país, hace casi 22 años, nos sentíamos muy solos. Recuerdo que lo que me ayudaba a salir adelante eran nuestras juntas familiares, los tres hijos, mi esposa y yo. Compartimos lo que habíamos aprendido, lo que nos hacía falta, que podíamos hacer para obtenerlo y los sueños. Si, los sueños. Este país nos permite soñar. Los invito a que formen sus propias juntas familiares para mantener la comunicación abierta entre todos.

Para la familia con documentos:

Crea un espíritu comunitario: Nuestras parroquias son buenos lugares para brindar apoyo para aquellos que lo necesitan. Muchas familias indocumentadas no tienen a nadie más a su alrededor. Da la bienvenida a toda familia nueva que veas antes o después de Misa, invitalos a las actividades de la comunidad, y asegurate de que sepan que pueden contar contigo. Esto les ayudará a no sentirse tan solos en este país.

Identificate como un aliado: Muchas familias indocumentadas temen comenzar el proceso de arreglar su situación migratoria por el no saber quién cuidaría de su familia si por alguna razón tiene que regresar a su país. Hace un par de años, pude ayudar a una familia a obtener su residencia legal. Yo sabía que era gente humilde y trabajadora, y que solo necesitaban saber que había alguien con quien podían contar. El simple hecho de ofrecer apoyo a alguien puede hacer la gran diferencia en su vida.

Ofrece hacer la llamada: Muchas veces, las familias sin papeles temen hasta el llamar y hacer preguntas a una oficina de abogados. Si conoces a alguien en esta situación, ofréceles ayuda y investiga por ellos si es que no lo han hecho antes. A veces es solo necesario animarlos o marcar el número por ellos. Puede ser solo el comienzo para que esa persona o familia obtenga la documentación legal.

No hay que perder la fe

En estos tiempos difíciles, lo mejor que uno puede hacer es encomendarse a Dios a través de la oración. Él sabe que necesitamos; solo nos queda tener la confianza en que Él nos lo proveerá.

San Pablo dice en su segunda carta a los Corintios: “Nos sobrevienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos; estamos entre problemas, pero no desesperados”. No se puede vivir con temor y mucho menos un temor por algo que no se tiene control. Esto da esperanza, y las familias que carecen de estatus legal migratorio viven este verso bíblico todos los días. Intentemos hacer lo mismo.

About the Author

Carlos Espinoza

Carlos es un hombre muy optimista que le encuentra el lado positivo a cualquier circunstancia en la vida. Es casado por 32 años, con tres hijos y cuatro nietos. Carlos se mantiene activo en diferentes ministerios con la misión de acercar adolescentes y familias a Cristo. Tiene un par de años llevando el Evangelio a los centros de detención para adolescentes y mas de 10 años como catequista de padres de familia en su comunidad de San Diego.