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Gen Z Teens Are More Religious Than They Think

La Generación Z es Más Religiosa de lo que Piensa

Massive crowds. Horrifying humidity. Unforgettable connections.

Those are the three phrases I would use to describe the experience of World Youth Day (WYD) in a nutshell. Probably not the typical pilgrim’s response, but it’s my honest one. In spite of those first two things, I don’t think I will soon forget the wonderful people I was able to encounter at WYD.

Hands down, the most striking connections I made were with teens. I met a local Panamanian boy just looking for some hope for his otherwise isolated faith journey. I talked with a group of girls from Mexico who were amazed that so many young people would come together to celebrate the Church. I comforted a young lady from Guatemala who wept at the knowledge that there were people across the world who cared about her relationship with Jesus.

Over and over, I found myself hearing the same thing: the opportunity to have a space that was created just for them to enter into a relationship with the universal body of Christ was a game-changer for these teens.

It’s easy for me to despair about the decline of Christianity among young people. After all, in Gen Z we see double the percentage of atheists than in the rest of the U.S. population. But WYD gave me hope that teens today are looking for all the things that Jesus already freely offers us within the Church.

Here are three values that Gen Z holds deeply that are also essential to any and all Christians looking to live the Gospel authentically:

Relationships are *everything*

Teens are all about connecting to people and thus take full advantage of anything that helps them do so. Gen Z has a far more positive view of social media than previous ones all because of how these strengthen their relationships with others. This generation tends toward lots of extracurricular activities, so the majority of their time with friends happens online. And this doesn’t bother them one bit — it’s the connection that is key.

Christianity values relationships, too — and one in particular. Our faith is not about an idea but rather a Person, Jesus Christ. Everything we do in the context of Catholicism has at its center a true, meaningful, and transforming relationship with Jesus. We would do well to look for a connection to Him as Gen Z teens do their friends.

Loyalty, loyalty, loyalty

There is nothing quite like the fierce commitment of a Gen Z teen. They are the generation that has turned lowly YouTube stars into full-on pop icons (Shawn Mendes, anybody?). They have a deep love and support for causes that affect social change. These teens know quality when they see it and will stick with it so long as it aligns with what they know to be good.

As Christians, we are also called to be loyal as well — loyally and faithfully committed to a life that proclaims the goodness of God and the Good News of Jesus Christ. This is not for the faint of heart. It takes a lot of will-power to continually choose commitment (and to repent and recommit when we fall short). But if Jesus isn’t worth being loyal to, then is anything else?

Global Mindset

Diversity is Gen Z’s bread and butter. They will probably be the last U.S. generation to have a Caucasian majority. They are globally conscious and culturally competent. They are convinced that there is power in bringing together a variety of experiences and perspectives, and their high levels of connectivity only confirm this worldview.

The Gospel is also globally aware because it is literally for everybody. Jesus came to this world to bring each and every one of us back into the arms of our relentless Father. His Death and Resurrection were for the whole world — not just one race or nation, but every single child of God of every ethnicity, culture, or language.

In spite of what Gen Z thinks of itself, it holds values that are near and dear to the values of our faith as well. The more we encourage this generation to seek connection, uphold the virtue of faithfulness, and value diversity, the more equipped they will be to live as authentic and fearless evangelists.

Multitudes masivas. Horrorosa humedad. Conexiones inolvidables.

Esas son las tres frases que, en pocas palabras, usaría para describir la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Probablemente no sea la respuesta típica de un peregrino, pero es mi respuesta honesta. A pesar de esas dos primeras cosas, no voy a olvidar en mucho tiempo a las maravillosas personas con las que me pude encontrar en la JMJ.

Sin lugar a dudas, las conexiones más sorprendentes que hice fueron con los jóvenes. Conocí a un chico panameño local que estaba buscando alguna esperanza para su viaje de fe, por lo demás aislado. Hablé con un grupo de muchachas de México que se sorprendieron de que tantos jóvenes se reunieran para celebrar la Iglesia. Tuve la oportunidad de confortar a una joven guatemalteca que lloró al saber que había personas en otra parte del mundo que se preocupaban por su relación con Jesús.

Pude escuchar repetidas veces: la oportunidad de tener un espacio que fue creado solo para que los jóvenes pudieran entrar en una relación tan cercana con el cuerpo universal de Cristo fue impresionante.

Es fácil para mí desesperarme por el declive del cristianismo entre los jóvenes. Después de todo, en la generación Z (Gen Z) vemos el doble del porcentaje de ateos que en el resto de la población de los Estados Unidos. Pero la JMJ me dio la esperanza de que los jóvenes de hoy están buscando todas las cosas que Jesús libremente ya nos ofrece dentro de la Iglesia.

Hay aquí tres valores que Gen Z mantiene profundamente y que también son esenciales para todos y cada uno de los cristianos que buscan vivir el Evangelio de manera auténtica:

Las relaciones son *todo*

Los jóvenes se preocupan por conectarse con las personas y, por lo tanto, aprovechan al máximo cualquier cosa que les ayude a hacerlo. Gen Z tiene una visión mucho más positiva de las redes sociales que los anteriores, todo por cómo estos fortalecen sus relaciones con otros. Esta generación tiende a muchas actividades extracurriculares, por lo que pasan la mayoría de su tiempo con sus amigos lo pasan en línea. Y esto no les molesta para nada —  la conexión es la clave.

El cristianismo también valora las relaciones — y una en particular. Nuestra fe no se trata de una idea, sino de una persona: Jesucristo. Todo lo que hacemos en el contexto del Catolicismo tiene como centro una relación verdadera, significativa y transformadora con Jesús. Haríamos bien en buscar una conexión con Él, así como los jovenes de Gen Z hacen sus amigos.

Lealtad, lealtad, lealtad

No hay nada como el feroz compromiso de un joven de Gen Z. Son la generación que ha convertido a las estrellas de YouTube en completos iconos pop (gracias a ellos sabemos de Shawn Mendes). Tienen un profundo amor y apoyo por causas que afectan el cambio social. Estos jóvenes conocen la calidad cuando la ven y la seguirán mientras se alineen con lo que saben que es bueno.

Como cristianos, también estamos llamados a ser leales, comprometidos leal y fielmente a una vida que proclama la bondad de Dios y la Buena Nueva de Jesucristo. Esto no es para los débiles de corazón. Se necesita mucha fuerza de voluntad para elegir continuamente el compromiso (y para arrepentirse y volver a comprometernos cuando nos quedamos cortos). Pero si no vale la pena ser leal por Jesús, entonces ¿hay algo más que verdaderamente valga la pena?

Mentalidad global

La diversidad y Gen Z van de la mano. Son probablemente la última generación que tiene una mayoría caucásica en los Estados Unidos. Ellos son globalmente conscientes y culturalmente competentes. Están convencidos de que hay poder para reunir una variedad de experiencias y perspectivas, y sus altos niveles de conectividad sólo confirman esta visión del mundo.

El Evangelio también tiene conciencia global porque es literalmente para todos. Jesús vino a este mundo para llevarnos a cada uno de nosotros a los brazos de nuestro implacable Padre. Su Muerte y Resurrección fue por todo el mundo — sino por  todos los hijos de Dios, no solo por una raza o nación, sino todas las etnias, culturas o idiomas.

A pesar de lo que Gen Z piensa de sí mismo, tiene valores que son cercanos y queridos a los valores de nuestra fe también. Cuanto más alentamos a esta generación a buscar conexión, defender la virtud de la fidelidad y valorar la diversidad, más equipados estarán para vivir como evangelistas auténticos y audaces.

About the Author

Stephanie Espinoza

Stephanie started ministering to teens when she was just a teen herself. When her community at her parish growing up lacked a youth ministry effort that addressed the needs of Hispanic teens, she and her siblings and friends started their own. After years of volunteering her time as a teen, the Lord led her to study the New Evangelization at John Paul the Great Catholic University and to work in ministry at the very parish where she grew up. Today, she happily serves as the Coordinator of Hispanic Ministry Resources and Outreach for Life Teen, enjoys getting lost in a good book, appreciates the art of curating the perfect music playlist, and is learning to uncover the underrated perks of desert life.